jueves, 28 de mayo de 2015

NUESTRO PROPIO COLLAGE (2003. Revisado el 28-V-2015)

El texto que se desarrolla a continuación surge por el estímulo de la lectura de lo que consideramos un clásico: Collage City de Colin Rowe y Fred Koetter, publicado en 1981.
En el libro nos conseguimos dos temas apasionantes: Roma, emblema de la ciudad collage por excelencia,  y Le Corbusier, figura compleja de la arquitectura moderna. El texto, por lo tanto, mira simultáneamente hacia dos universos: la tradición y la modernidad. 
El contenido, haciendo honor al título, abarca una diversidad de temas e ideologías, de propuestas ideales y reales para hacer arquitectura y ciudad. Se comparan actitudes y búsquedas de arquitectos de diversas épocas. Se contrastan las fantasías y sueños de dos hombres poderosos en el momento de construir su entorno construido: Adriano en la Villa de su nombre y Luis XIV en Versalles. En el primer caso, el resultado final acoge el fraccionamiento y la irregularidad. En el segundo gobierna una idea controladora, un plan que no admite contradicción.

VILLA ADRIANA, Siglo II

PALACIO DE VERSALLES (1661-1692)

En el libro se habla de poesía y de política, de utopías y fracasos, de Disney World y Archigram. De su lectura se revela una velada crítica al racionalismo moderno. Se elogia la figura de Erik Gunnar Asplund (1885-1940) y a través de su caso y de otros se pone en el tapete un tema aun hoy vigente: el diálogo entre tradición y modernidad.

Se mencionan las personalidades del erizo y del zorro: “el zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una que es muy importante” (Rowe y Koetter, 1981: 92). Son orientaciones psicológicas y temperamentales, “una, la del erizo, preocupado por la primacía de la idea individual, y otra, la del zorro, preocupado por la multiplicidad de estímulos.” (Ídem). Más adelante se dan ejemplos de los dos tipos de personalidades: Mondrian y Palladio son erizos, Picasso y Giulio Romano zorros. En el momento de citar a las personalidades de la arquitectura moderna, los erizos abundan y los zorros escasean. El erizo, a nuestro modo de ver, es un especialista, es un científico, es un hombre moderno. De ahí, la escasez de zorros como personalidades de estos tiempos. El erizo rechaza el desorden en donde coexisten intuición y creación, imaginación y razón. Se aleja de aquellas arquitecturas collages, que no son racionalmente coherentes. El erizo nunca es un ecléctico. Ignora las contradicciones y la diversidad. Está muy seguro de los claros límites dentro de los que actúa e ignora olores y sonidos provenientes de otros mundos: el arte, la música o la experiencia vivencial.
En cambio, Erik Gunnar Asplund (1885-1940) es un auténtico zorro:
A Asplund se le debe considerar como ilustrador del uso más elaborado de estrategias de diseño múltiples... Simultáneamente empírico... e idealista... en su obra, responde, ajusta, traduce y afirma ser –todo a la vez- receptor pasivo y reverberador activo. (Rowe y Koetter, 1981: 74).
ERIK GUNNAR ASPLUND. AMPLICACIÓN TRIBUNALES GOTEMBURGO (1934-37)
La cara tradicional reservada para el exterior
ERIK GUNNAR ASPLUND. AMPLICACIÓN TRIBUNALES GOTEMBURGO (1934-37)
La plenitud moderna en el interior
De lo anterior se desprende la idea de que el proyecto puede obedecer a estrategias múltiples, no clasificadas ni divididas; todo en un mismo proceso; el que es propio de la arquitectura.
La ciudad misma es vista como un collage, en la que se solapan, como dijimos, intenciones poéticas y políticas, utopías y fracasos, experiencias del pasado y del presente y anuncios de futuro. Roma es el modelo por excelencia: con sus estratos antiguos, renacentistas, barrocos; y también modernos.

 PIET MONDRIAN. COMPOSICIÓN EN ROJO, AMARILLO, AZUL Y NEGRO (1926)
La obra de un pintor erizo

PABLO PICASSO. GUERNICA (1937) La obra de un pintor zorro
La crítica de Rowe y Koetter se concentra en los ideales abstractos, unívocos, en el vaivén de las utopías que apuntan hacia el pasado o hacia el porvenir, en definitiva a las acciones y concepciones de numerosos erizos. Al final del libro, se define el collage. Los autores utilizan las palabras de Samuel Johnson, quien nos dice:

“El ingenio, como es sabido, es la inesperada copulación de ideas, el descubrimiento de alguna relación oculta entre imágenes aparentemente alejadas entre sí; y una efusión de ingenio, por tanto, presupone una acumulación de conocimiento, una memoria repleta de nociones, que la imaginación puede seleccionar para componer nuevos conjuntos .(Rowe y Koetter, 1981: 144).

El ingenio se asocia a un contacto íntimo entre ideas ocultas y relaciones poco habituales u ortodoxas. Acumulación de memorias, conocimientos y nociones son manejadas por la imaginación. Esta, no se deja dominar por el erizo y puede simultáneamente situarse en varios planos. Las ideas únicas y controladoras –creaciones de los erizos- se erigen en verdades excluyentes. Se convierten en pesos para la propia política, para la ciudad y para la arquitectura. Las ideas únicas y globales, coherentes en su idealismo, se pueden convertir en auténticas pesadillas. Los venezolanos, con la experiencia de los últimos años, bien sabemos de eso.
Al contrario, la técnica del collage ofrece posibilidades más abiertas, seguramente menos racionales y científicas. Menos perfectas en cuanto teorías, pero a nuestro juicio, más convenientes.
Para los autores, tradición y modernidad son ingredientes de ese collage que puede ser la arquitectura y la ciudad.
Este par es hoy legado de la arquitectura y su teoría, de los arquitectos y del proyecto contemporáneo. Esta dualidad anclada en el tiempo nos atrae y nos tienta a armar nuestro propio collage. Y para entrar en materia, proponemos la inclusión de otras referencias: la arquitectura del trópico y ya alejados de las categorías abstractas, una última categoría expresada en lo que denominamos obras múltiples. En definitiva se trata, como quizás siempre ha sido, de ubicar a la arquitectura en marcos de tiempo y espacio.
Así, este artículo continuará con los siguientes puntos: cultura contemporánea, arquitectura moderna, arquitectura del trópico y finalmente, obras múltiples. En sucesivas entregas desarrollaremos estos puntos.


ANDREA PALLADIO. VILLA ROTONDA (1566-1591)
La obra de un erizo


GIULIO ROMANO. PALAZZO DEL TE (1524-34)

Bibliografía:

-ROWE, Colin y KOETTER, Fred (1981) Ciudad collage. Barcelona, Gustavo Gili.  




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