miércoles, 18 de abril de 2018

Economía en la arquitectura

El libro de Leland Roth -Entender la arquitectura- está compuesto por dos secciones, la primera dedicada a la teoría, la segunda a la historia. La primera parte concluye con un capítulo titulado "Arquitectura, memoria y economía". Roth nos dice que a veces lo barato sale caro y cabría agregar que muchas veces lo costoso vale la pena. Para explicar esto, cita a un destacado economista: John Kenneth Galbraith. Reproduzco las palabras con que cierra el capítulo:

"El rédito de un edificio público no se mide meramente por la función que cumple. Es el goce global que produce a la comunidad. Según esto, un edificio puede ser muy caro, pero, a la vez, una auténtica ganga, por el placer que proporciona. Los restos mortales de Mumtaz Mahal y Shah Jahan podían, sin duda, haber encontrado un reposo higiénico en un edificio mucho más barato; pero, con un coste superior (estimado por algunos en unos ocho millones de dolares), Shah Jahn construyó el Taj Mahal. Desde entonces, medio mundo ha gozado de este edificio. Sin duda, esta fue una economía bien entendida. Nuestro cuestionario debe ser similar. El edificio más económico es el que promete proporcionar el mayor placer por el precio que cuesta."

Leland Roth 2007. Entender la arquitectura. Barcelona, Gustavo Gili, p. 143.


https://www.google.com/search?biw=1366&bih=662&tbm=isch&sa=1&ei=8qTXWqbbLYGHggeMparABw&q=taj+mahal+interior&oq=taj+mahal+interior&gs_l=psy-ab.3..0l2j0i30k1l8.32558.35373.0.36170.9.4.0.5.5.0.196.635.0j4.4.0....0...1c.1.64.psy-ab..0.9.670...0i67k1.0.ecJter0FlfY#imgrc=FLLuoyIlsJNppM:

lunes, 2 de abril de 2018

Programa "Textos y Obras: Arquitectura y proyecto en dos hemisferios.


Este es el programa de una de las materias que llevo adelante en la FAU-UCV, dentro del área de teoría de la arquitectura, en el Sector Diseño. En entrada anterior se puede ver el trabajo del estudiante Vicente Álvarez. 


UCV FAU
ESCUELA DE ARQUITECTURA SECTOR DISEÑO
TEXTOS Y OBRAS: ARQUITECTURA Y PROYECTO EN DOS HEMISFERIOS
Los arquitectos no construyen ellos mismos sus casas. Para ver realizadas sus ideas dependen por un lado de los trabajadores y, por otro, de los constructores que aportan el dinero y que, en inscripciones y documentos, aparecen como los verdaderos autores de las obras. El ar­quitecto ha de comunicarse con unos y otros. Hay que ex­plicar el proyecto; se han de fundamentar las decisiones que exigen aportación financiera y discutir las objeciones: el proyecto se desarrolla mediante el diálogo. Detrás del cliente está el público, en cuyo mundo se va a situar la obra y que ha de comprender qué ha hecho el arquitecto y por qué lo ha hecho así y no de otro modo. Para todo esto se exige la capacidad de articular verbalmente las materias arquitectónicas, para que las puedan entender también los que no son especialistas. Pinturas o esculturas «hablan» por sí mismas, remiten a las materias que están representadas en ellas; de las obras arquitectónicas no se puede decir lo mismo. Una columna es una columna: no dice para qué está ahí y sobre lo que posiblemente se ha querido expresar con ella, más allá de su función como elemento arquitectónico. Por esto, los arquitectos -de Vi­truvio y sus hoy desconocidos antecesores a Frank Lloyd Wright y Daniel Libeskind- no solo han construido, sino también escrito. No es que al principio hubiera sido la palabra; siempre fueron las construcciones (…) y no los manifiestos donde salieron a la luz las nuevas ideas arquitectónicas. Pero los textos hacen posible entenderlas. (Thoenes. En AA. VV., 2003: 8-9).

I-PREGUNTAS INICIALES
-¿La arquitectura tiene un lenguaje propio?
-¿Cómo se piensa y como se habla acerca de arquitectura y proyecto?
-Sí el código ético de la medicina tiene que ver con la salud y el de la ingeniería con la resistencia y la seguridad; ¿Cuál es el código ético de la arquitectura?
-¿Cuáles son los “saberes” de la arquitectura y del proyecto? ¿Se pueden cuantificar? ¿Cómo?
-Pregunta final: ¿Cuáles son las razones o ideas irrenunciables para la práctica de la arquitectura, a partir de un tiempo y un espacio determinados (Venezuela hoy)?
II- DESCRIPCIÓN DE LA ASIGNATURA
Partimos de algunos reconocimientos previos. Estos son:
*-las relaciones entre teoría y práctica de la arquitectura no están claras.
*-Cuando hablamos acerca de arquitectura solemos olvidar la necesidad de emplear un lenguaje adecuado y específico.
*-Las dos cuestiones anteriores se revelan –descarnadamente- en los discursos que acompañan las explicaciones de ejercicios de diseño, por parte de los dos actores fundamentales: el profesor y el alumno.
Así, el curso se propone una indagación y toma de conciencia acerca de dos formas de lenguaje específicos de la arquitectura:
*-Aquel del proyecto.
*-El discursivo.
Subrayaremos así el objetivo que nos proponemos alcanzar: que ambos lenguajes sean propios de la arquitectura. 
Esto conduce a dos objetivos e investigaciones particulares:
1-sobre la naturaleza del proyecto y la arquitectura
2-Sobre términos y expresiones especializadas y propias de la arquitectura.
Para ambos casos asumimos una doble tarea: negativa-positiva.
La negativa consiste en el descarte de aquellas ideas expresiones y términos que no son adecuados, o bien por su imprecisión o bien porque provienen de otras disciplinas.
Aquella positiva se propone el desarrollo de una conciencia y de un lenguaje propio, que atañen fundamentalmente a la arquitectura y a las formas de proceder en el trabajo de proyecto.
III-LINEAS TEMÁTICAS
III.1-REFERENCIAS TEÓRICAS
-El malentendido persistente: Vitruvio y la tríada
-Arte y ciencia en el proyecto (Bernal y Scott)
-La escisión entre ingeniería y arquitectura
-Hechos de la arquitectura
III.2-TÉRMINOS ESPECIALIZADOS
III.2.1-TÉRMINOS PARA UNA MEMORIA DESCRIPTIVA
-Descripción del terreno (topografía, lugar, implantación)
-Variables urbanas (normas)
-Criterios de diseño
-Organización funcional
-Estructura física y estructura perceptiva
-Valores formales, espaciales, técnicos.
III.2.2-TÉRMINOS PARA EL PROCESO
-Idea y referente
-Interpretación y reinterpretación
-Arquitectura moderna, arquitectura contemporánea, arquitectura postmoderna, arquitectura orgánica, arquitectura funcionalista, arquitectura racionalista, bstracción
-Muro-cortina
III.3-TEXTOS Y REFLEXIONES
-Luis Barragán, Louis Kahn, Tadao Ando, Peter Zumthor, William Curtis, Rafael Moneo y
Kenneth Frampton
IV-EVALUACIÓN
Durante el semestre se realizarán dos tipos de evaluación. A continuación se describen. 
IV.1. 1º EJERCICIO. CONTROL DE LECTURA SEMANAL. Trabajo individual. Suma de 12 trabajos, uno por cada uno de los temas del programa (50% de la nota final)
Cada alumno realizará un control de lectura en cada sesión de clase, del texto señalado para tal fin. Cada uno de estos trabajos se entregará en la clase en la que corresponde desarrollar el tema respectivo. El control de lectura se entregará en una única hoja tamaño mitad de carta (8,5” x 5,5”) sin ninguna carpeta, realizada en computadora o con máquina de escribir (tamaño de letra: 10 u 11). No se aceptarán trabajos escritos a mano. Se puede utilizar el reverso de la hoja para identificar el trabajo, para ubicar el título o en el caso que sea necesario agregar algunas líneas al texto.
El control de lectura incluye:
-Dos ideas principales del autor.
-dos preguntas
-palabras claves
-síntesis-resumen del texto en un máximo de 04 líneas.
En cada trabajo se debe identificar:
-Un título, que no es ni el título original del texto, ni el nombre del tema correspondiente.
-El tipo de trabajo. En este caso: “Control de lectura y análisis de…”
-El número que identifica el tema del programa sobre el que se realiza el trabajo.
-Los datos bibliográficos.
-La identificación del alumno.
NOTA: Es indispensable que los trabajos se entreguen en las fechas señaladas.
IV.2. 2° EJERCICIO. TEXTO DESCRIPTIVO SOBRE UNA OBRA Trabajo individual (50% de la nota final) Fecha de entrega: última sesión de clases.
Cada alumno presentará un texto en el que describirá una obra asignada a comienzos del curso. El texto estará acompañado de imágenes elaboradas exclusivamente por el alumno. El trabajo se entregará en hojas tamaño carta. Igualmente, cada alumno presentará el trabajo final en formato digital, para acompañar la presentación oral.  
A lo largo del curso se realizarán ejercicios y entregas con el objeto de profundizar en los siguientes puntos, así como en la incorporación de las ideas fundamentales de los textos leídos.  
1-Propuesta de índice
2-Descripción del proyecto y obra asignada
3-Indagación sobre el empleo de términos adecuados
4-Contextualización (espacio-temporal) cultural del proyecto
El desplegable puede incluir una carátula dura. Se pueden utilizar las dos caras de las hojas. Imprimir directamente en la cartulina. No se permite pegar hojas sobre cartulina.

V-BIBLIOGRAFÍA
-AA.VV. (2003)                         Teoría de la arquitectura. Colonia, Taschen.
-ARNAU, Joaquín (2000)          72 voces para un diccionario de arquitectura teórica. Madrid, Celeste Ediciones.
-BONTA, Juan Pablo (1977)     Sistemas de significación en arquitectura. Barcelona, Gustavo Gili.
-BORNHORST, Dirk (2001)         Valores perennes en la arquitectura. Caracas, Oscar Todtman Editores.
-CURTIS, William (2007)                  La arquitectura moderna desde 1900. London, Phaidon Press.
-FONATTI, Franco (1988)           Principios elementales de la forma arquitectónica. Barcelona, Gustavo Gili.
-KAHN, Louis (1984)                 Forma y diseño. Buenos Aires, Nueva Visión.
-KAHN, Louis (2006)                 Conversaciones con estudiantes. Barcelona, Gustavo Gili.
-MONEO, Rafael (2012)           “Lección inaugural Universidad de Navarra curso 2010-2011”. (Presentación del libro "Apuntes sobre 21 obras"). Recuperado el 10-VIII-2012. http://www.youtube.com/watch?v=pPMAtMe-J3c.
-RIGGEN, Antonio (2000)         Luis Barragán escritos y conversaciones. Madrid, El Croquis Editorial.
-ROTH, Leland (1999)               Entender la arquitectura. Barcelona, Gustavo Gili.
-STROETER, Joao R. (1997)   Teorías sobre arquitectura. México, Editorial Trillas.
___________________  (2005)    Arquitectura y forma. México DF, Editorial Trillas.
-ZUMTHOR, Peter (2009)           Pensar la arquitectura. Barcelona, Gustavo Gili.


Vicente Álvarez. Can-Lis en seis paradas.

Se incluye abajo el trabajo realizado por Vicente Ávarez -FAU-UCV- durante el período II-2017, recientemente finalizado. Se le pedía a los estudiantes realizar una descripción de una obra, poniendo especial atención al correcto empleo del lenguaje así como a realizar un texto alejado de lugares comunes y de fórmulas habituales. Los dibujos -con intención analítica por parte del estudiante- son una parte importante del ejercicio. 

En la siguiente entrada publicaré el programa de la materia en la que se realizó este trabajo, como complemento. 













lunes, 19 de marzo de 2018

La forma siguiendo a la función


En Arquitectura y Forma (2005), Joao Rodolfo Stroeter dedica un capítulo a la relación entre forma y función (capítulo 8. Racionalismo y Funcionalismo). Dice que para Vitruvio, la arquitectura es producto de la suma de función + estructura + belleza. Para el funcionalismo, la ecuación de transforma en: función + estructura= belleza. Y analiza con detenimiento el célebre postulado “la forma sigue a la función”.

Una observación importante que hace Stroeter es que tanto forma como función implican conceptos “amplios e imprecisos y, por eso, difíciles de definir.” (Stroeter, 200: 136). Así:

… Es forma el espacio interior de Santa Sofía, en Constantinopla, como el capital jónico de Artemisa, en Éfeso. Son formas la plaza de la basílica de San Pedro, y la estructura en concreto de la catedral de Brasilia. Son formas arquitectónicas las esculturas de la catedral de Chartres, la luz que pasa a través de sus vitrales y los delicados ensambles en madera de los templos japoneses. (Ídem).

Forma, en arquitectura, pueden ser valores escultóricos o decorativos, la luz, el volumen, las proporciones, la disposición, las perspectivas (Ídem). La variedad de la función no es menor; se refiere a la distinción que hace Umberto Eco entre función utilitaria y función simbólica. De alguna manera, a la arquitectura moderna se le puede endosar un marcado esquematismo en la relación forma-función, mientras que el post-modernismo juega hasta el exceso con esta relación (edificios en forma de pato, perrocaliente o binoculares).

Es interesante, reproducir un pensamiento de Tadao Ando, en una línea que Stroeter define como una oposición a la simplificación del aforismo funcionalista. Esto es lo que dice Ando:

Creo en separar la arquitectura de la función, después de asegurar que los requisitos esenciales se cumplen. En otras palabras, me gusta ver hasta donde la arquitectura es capaz de seguir la función y, en la conclusión de este proceso verificar cuánto arquitectura y función se distanciaron. La esencia de la arquitectura se encuentra en la distancia entre ella y la función (…) En algún momento de la búsqueda racional de la función, las cosas toman formas. Todo esto debe percibirse desde el punto de vista del creador. No hay cómo explicar el fenómeno objetivamente, pero éste ocurre cuando se va más allá de las funciones y algo permanece sin relación directa con ellas. Es difícil explicar con palabras ese algo más. La arquitectura se hace de elementos definidos e indefinidos. El ajuste teórico entre funciones y formas, y la utilización rigurosa de formas geométricas son manera de trabajar con los elementos definidos. Lo indefinido se semeja a las relaciones que surgen de cosas que fueron llevadas a extremos. El descubrimiento de esos elementos indefinidos esté detrás de mi tentativa de separar la arquitectura de la función. Es la razón de mi intento de llevar un mensaje espiritual más allá de las funciones. 
(Tadao Ando. En: Stroeter, 2005: 137).

Para concluir el capítulo Stroeter ofrece unas contestaciones al aforismo “la forma sigue a la función”. Leamos:
            Función es forma y estructura es forma
            Función es estructura y forma es estructura
            Forma es función y estructura es función. (Stroeter, 2005: 138). 

Cuando leemos estas variantes juguetonas sobre el trajinado lema de la forma siguiendo a la función podemos quedar desconcertados. Nos percatamos de que hay muchas más variables y así mismo más combinaciones de las que antes suponíamos.

Lo que parece suceder es que el determinismo atrae. Permite razonamientos simples y directos. Y parece que de esto obtenemos seguridad. La noción de causa-efecto ha sido un poderoso instrumento en la educación convencional.

Stroeter cuestiona justamente esa seguridad.

Y si observamos –sin prejuicios- a los edificios y a las personas viviendo en ellos nos daremos cuenta de que la arquitectura puede ser muy variada e igualmente descubriremos la flexibilidad con que las personas se adaptan a diversas circunstancias.

 Si creemos que cuando tratamos de arquitectura las categorías teóricas están por encima de las ricas posibilidades de las obras concretas podemos quizás proponer sentencias, pero corremos el riesgo de limitar la arquitectura. Y esto es tanto inútil como pretencioso.




En las dos fotos, la Plaza Cubierta de la Ciudad Universitaria de Caracas. Podemos preguntarnos en relación con su función:

-¿Es el vestíbulo del Aula Magna, un auditorio de más de 2000 puestos?
-¿Es un museo abierto?
-¿Por qué la llamamos plaza?
-¿Es un espacio de circulación o es un espacio de permanencia?
-¿Cuál es su función utilitaria?

Y podemos hacer algunas preguntas en relación con su forma:

-¿Es atributo de forma las calidades cambiantes de luz a lo largo de las horas, los días y los meses?
-¿A que obedecen los bordes curvos de todo su perímetro?
-¿A qué función obedece el hecho de que sea techada?
-¿Sus formas sugieren funciones más allá del programa?

Son sólo algunas preguntas.

Lo que no necesitamos preguntar es si este espacio es magnífico.

Lo es.
  
Bibliografía consultada

Joao Rodolfo Stroeter. 2005. Arquitectura y Forma. México DF, Trillas.  





sábado, 17 de febrero de 2018

Tres notas sobre clasicismo



En cuanto a historia y a tradición estamos organizados en dos bandos opuestos. Uno no reconoce novedad alguna y remite toda novedad a la antigua sabiduría. Otros, al contrario, están siempre vislumbrando novedades. Historia como eterno retorno o historia como fuga hacia adelante. 
A los seguidores de la novedad les aburre Le Corbusier y no digamos Palladio o la arquitectura de la antigua Roma. No ven nada de interesante allí, sólo algo que pasó.
Aunque ya son escasísimos, los clasicistas se aferran al pasado y lo glorifican. Todo lo nuevo es banal y carece de valor. 
Salgamos de estas casillas del pensamiento simple y hagamos esta pregunta: ¿vale la pena volver sobre el clasicismo? 
Vamos a repasar tres textos distintos y esbozaremos unas notas al respecto. 

1-El lenguaje clásico de John Summerson
Entre mayo y julio de 1963 el profesor John Summerson dictó seis charlas sobre el tema de la arquitectura clásica en la cadena radial BBC de Londres. Este primer paso dio origen al texto El lenguaje clásico de la arquitectura, un año después. 
Summerson no explica el clasicismo desde la distancia y desde fuera. Lo hace reconociendo su carácter de tradición. Es un hilo conductor de arquitectos (Brunelleschi, Palladio, Perret), de estilos históricos (Roma antigua, Renacimiento) y de textos (Vitruvio, Alberti). Pero también de aspectos más concretos. 
Summerson se pregunta qué es un edificio clásico y así responde:  
Un edificio clásico es aquel cuyos elementos decorativos proceden directa o indirectamente del vocabulario arquitectónico del mundo antiguo (Grecia y Roma), del mundo clásico… estos elementos son fácilmente reconocibles; por ejemplo, columnas de cinco variedades estándar aplicadas de modos también estándar; maneras estándar de tratar los huecos, puertas y ventanas y remates, así como series estándar de molduras aplicables a todas estas cosas. Pese a que todos estos “estándares” se apartan continuamente del modelo ideal siguen siendo identificables como tales en todos los edificios susceptibles de llamarse clásicos en este sentido. (Summerson, 1978: 10). 
En sentido estricto un edificio clásico es aquel que utiliza órdenes clásicos. Sin embargo, la tradición clásica se forma también a través de otras constantes, formalmente menos determinadas: el empleo de ejes, la simetría, la repetición perfectamente modulada, el refuerzo masivo de la esquina y la organización tripartita. En la arquitectura de Auguste Perret no reconocemos el uso de ninguno de los órdenes clásicos, pero sí todos los rasgos antes descritos, amén de columnas y pórticos perfectamente alineados.

Vamos a hacer un comentario acerca del empleo del término estándar.

Lo encontramos escrito igual en una versión inglesa del texto. (Methuen & Co. LTD), pero no en la versión italiana (Einaudi, 1970). En esta se emplean los términos modo o elementos determinados. Estas nos parecen más adecuadas en el contexto de la arquitectura clásica.   


Mientras que el término estándar se asocia a un patrón industrial y de la necesidad de hacer objetos conmensurables, el término modo alude más bien al canon, un modelo o norma de características perfectas, definición que encaja perfectamente con los ideales del clasicismo.


Summerson desarrolla temas diversos: los órdenes como modelos teóricos desvinculados de los edificios, tipos de edificios (el templo griego, los baños o termas, los templos de base circular), arquitectos (Palladio y Miguel Angel) y variantes (los órdenes superpuestos o el orden gigante). 


En el clasicismo podemos reconocer rasgos y efectos.


Entre los primeros se pueden señalar los ya descritos –simetría, ejes, modulación, repetición- mientras que los principales efectos son la belleza y la armonía, valores asociados entre sí.


En el lenguaje clásico es posible reconocer un rasgo de sistematicidad mediante el empleo de categorías formales enlazadas conducentes a un mismo fin. Así:

La finalidad de la arquitectura clásica ha sido siempre lograr una armonía demostrable entre las partes…. una serie de teóricos han considerado también, ya a un nivel más abstracto, que la armonía de una estructura, análoga según ellos a la armonía musical, se consigue mediante las proporciones, es decir, asegurando que las relaciones entre las diversas dimensiones de un edificio sean funciones aritméticas simples… el propósito de las proporciones es establecer una armonía en toda la estructura, una armonía que resulta comprensible ya sea por el uso explícito de uno o más órdenes como elementos dominantes, ya sea sencillamente por el empleo de dimensiones que entrañen la repetición de relaciones numéricas simples. (Summerson, 1978: 11).
Sobre esto último volveremos.

Del análisis de todos estos temas se deducen los rasgos del clasicismo según la mirada de John Summerson.

La utilidad del texto consiste en que nos permite reconocer un lenguaje arquitectónico y esa sutil forma de actuar de las tradiciones. Los actos creativos y así mismo conservadores permitan la mutación y al mismo tiempo la preservación.  
 
Palazzo Chiericati (1550-1680). Andrea Palladio


Andrea Palladio, el gran creador de formas y recursos clásicos que se popularizaron por todo el mundo (recuperado el 17-02-2018: goo.gl/hKgS5J)
  

2-El clasicismo según Tzonis, Lefaivre y Bilodeau


El libro El clasicismo en arquitectura de Alexander Tzonis, Liane Lefaivre y Denis Bilodeau salió a la luz en 1984, veinte años después del texto de Summerson.


El título hace honor al contenido pues desentraña el contenido teórico ideal de la arquitectura clásica. Y lo hace porque para los autores el clasicismo, lejos de ser una lengua muerta, es una forma de entender el proyecto y el trabajo de proyectar como una forma de “lucha por la consistencia” (Tzonis et. Alt.,  1984: 211).


El texto lleva como subtítulo la poética del orden.

La poética es esencialmente aquella de Aristóteles, una propuesta intencionada para crear una obra completa como un mundo, separada y precisa, total y única (Tzonis et. Alt., 1984: 14). El fin es estético, pero se origina en la búsqueda del territorio incontaminado, de la pureza y de la adivinación. La obra resultante no aspira únicamente a la gratificación sensual; sino a conformarse en una invitación al pensamiento. Y esto nos recuerda a William Curtis cuando nos dice si una obra nos obliga a pensar en ella misma en su puro carácter de arquitectura, es allí en donde se manifiesta esta última en todo su esplendor.
Si Summerson se concentra en el hilo de la historia, los tres autores que ahora consideramos dirigen su estudio al origen del clasicismo: la antigua cultura griega.


Los griegos lograron identificar la expresión pura y perfecta de la belleza. La identifican en la música y en la perfecta armonía musical que se consigue con el empleo de las matemáticas. Este es el hallazgo de Pitágoras: la armonía musical reside en simples y exactas proporciones matemáticas.

Ideal de belleza fundamentado en las matemáticas y en simples y exactas relaciones: 1:2, 1:3 y 1:5. De allí a la métrica de los órdenes hay sólo un paso. 

El orden (taxis en griego) es el marco referencial de toda arquitectura que aspire al clasicismo. Así:


Emplearemos el término taxis para referirnos al soporte o entramado normativo sobre el cual se han de disponer los diversos miembros arquitectónicos de acuerdo con el uso tanto aristotélico como vitruviano del término. Este entramado normativo es un sistema de líneas, planos, ejes o superficies límites reguladoras que garantizan que la materia se disponga por medio de leyes que aparentemente no sean contradic­torias. (Tzonis et. alt., 1989: 16).

Este rasgo y aspiración del clasicismo arquitectónico permite a los autores citados extraer algunas conclusiones relevantes: 
-El principio de la arquitectura clásica es la poética del orden. Este orden implica belleza y perfección del número –medida- y de su colocación –proporción-. 
-Las formas de lograr este ideal son muchas y variadas. En buena medida esto se hizo a través de los órdenes clásicos. Debe decirse aquí que cada empleo del orden clásico tiene su propia particularidad y sus propias medidas, pero la tradición clásica se edificó resaltando las similitudes y los puntos en común y no los aspectos particulares. Con esto, los autores del texto deslastran al clasicismo del empleo de los órdenes clásicos. Así, “los cisnes y los delfines, las guirnaldas, las alas, las antorchas, las volutas y las esfinges pueden desmoronarse. La taxis se conservará." (Tzonis et. alt., 1989: 20).
-Los autores concluyendo el texto destacan un significado y una misión para el clasicismo. El clasicismo es rigor, es un mandato ideal del mundo de las ideas sobre la materia y sobre la vida y las necesidades. La aspiración última del clasicismo no es la de darnos abrigo físico, es la de darnos abrigo espiritual.
-El Renacimiento fue calificado de torpe y terrible en su momento. Igual sucedió con el Constructivismo y De Stijl. Todos han sido movimientos que han luchado por el rigor y por arrancarnos del tedio de las costumbres y de lo habitual. 
He aquí el profundo carácter edificante del clasicismo. Destacar esta lección es un mérito mayor del texto que hemos comentado. 

 
Palazzo Farnese (1514-1589). Antonio Sangallo y Miguel Angel


Una obra que rompe con algunos moldes clásicos. Los órdenes apenas se emplean en las ventanas (recuparedo el 17-02-2018: goo.gl/i4tKND)

 3-El gran arte según Wright
La arquitectura clásica es esencialmente una tradición europea. En arquitectos como Mies o Le Corbusier se reconocen las deudas y las aspiraciones clásicas, aunque sabemos perfectamente de los aspectos novedosos de sus arquitecturas. 
El caso de Frank Lloyd Wright es diferente, pues rechazó de idea y de hecho toda referencia proveniente de Europa. Su mundo y sus aspiraciones están conectadas con el espíritu americano.
La idea que comentaremos proviene del texto El futuro de la arquitectura, publicado en 1953.
Wright realmente odiaba toda referencia de la arquitectura tradicional europea y veía en el empleo de las convenciones académicas por parte de sus colegas americanos una traición al ser americano. 
En el texto que comentamos se puede reconocer a plenitud los rechazos de Wright. En general toda la arquitectura clásica, de la cual ni siquiera Miguel Angel se escapa. También podemos aproximarnos a los ideales de Wright: una arquitectura para el nuevo continente y así mismo acorde a nuestro tiempo.   
El empleo del acero permite la posibilidad de un nuevo tipo de ventana –en esquina-. En el lugar en donde la tradición suele acentuar el efecto de masa, Wright nos propone que la materia desaparezca, permitiendo una nueva libertad a la arquitectura. 
Para Wright, industria y máquina son herramientas al servicio de la arquitectura. No profesa admiración alguna por la prefabricación. 
Las herramientas se funden con motivos creativos cuando son bien empleadas. Así, el arte de la antigua Grecia encontró expresión en la madreselva y en el acanto, el arte egipcio en el papiro y en el loto. 
Los griegos extraen “de alguna planta la expresión de su carácter nativo, en forma de piedra imperecedera” (Wright, 1978: 79). A esta manifestación la denomina el gran arte, aquel en donde el significado vital de la naturaleza se expresa en la estructura. 
Para Wright, este hallazgo creativo es la estilización. Es un drama, el drama de la materia. Así: 
…Cualquier artista, que desea usar a la flor admirada para el capitel de piedra o el fuste de una columna, debe conven­cionalizarla (estilizarla), o sea, debe encontrar la forma de su principio vital en términos de piedra antes de poder usarla como rasgo de belleza en su construcción..." (Ídem).
Lo descrito es la meta de todo arte en mayúsculas. Se anulan las asperezas de la materia y los sacrificios del soporte estructural para dar paso a un gran logro artístico y social. 
Esto lo podemos reconocer en los antiguos templos griegos, en la expresión escultórica de  los órdenes clásicos. 
La primera lectura de la arquitectura clásica (Summerson) es fundamentalmente descriptiva e histórica. La segunda (Tzonis, Lefaivre y Bilodeau) plantea un reto intelectual; el rigor y el espíritu de orden de todo proyecto arquitectónico. La última (Wright), la de aquel que se reconoce como más distante de la tradición clásica expresa un alto vuelo poético.

El mayor reconocimiento al clasicismo lo hemos encontrado en las palabras de Frank Lloyd Wright, un arquitecto que se impuso a sí mismo el compromiso de romper con la tradición arquitectónica europea. Aun así, reconoció el logro más alto que encierra el clasicismo: la estilización de la materia inerte.

Es un logro al cual creemos sigue valiendo la pena aspirar.  

 
 





 














Johnson Wax (1836-39). Frank Lloyd Wright


Las columnas de esta obra de Wright no guardan similitud alguna con los órdenes clásicos en cuanto a su apariencia. En lo que sí coinciden es en el resultado, lo que Wright llama estilización (recuperado el 17-02-2018:  goo.gl/sVKZdL)



 Bibliografía

 Summerson, John. 1964. The classical language of architecture. London, Methuen & Co. LTD
Summerson, John. 1978. Il linguaggio classico dell´architettura. Torino, Einaudi.
Summerson, John. 1978. El lenguaje clásico de la arquitectura. Barcelona, Gustavo Gili.
- Wright Frank Lloyd. 1978. El futuro de la arquitectura. Barcelona, Poseidón.
-Ttzonis,A., Lefaivre, L. y Bilodeau, D. 1984. El clasicismo en arquitectura. Madrid, Hermann Blume.